Fri, 23 May 2008  /  Post a commentLa falta de espacios dónde exponer su propuesta musical, así como la escasa atención que se le presta como expresión artística, son las situaciones con las que tienen que lidiar los dj’s del puerto para cumplir con su oficio.
Tampico no es tierra para difundir la música electrónica, ésta es la opinión de dos involucrados en esta actividad, quienes afirman que ser disc jockey es un oficio con muchas dificultades. La problemática principal es que, en cuanto a la preferencia del público, la electrónica aún es rebasada por otros géneros musicales; así como el poco valor que se la da a este género como expresión musical.
“No existen foros para programar fiestas electrónicas o programas de radio donde se programe este tipo de música porque no existe el público suficiente que lo pida, esta indiferencia genera apatía entre otros dj’s”, explica Jes Hernández.
Y es que ser un pinchadiscos podría parecer una cosa sencilla, más de un crítico de este género ha dicho que sólo basta con tener una amplia colección musical y buen sentido del ritmo –algo que en sí ya es un mérito- para “armar la fiesta”.
Hernández explica que esa afirmación es real sólo en un sentido muy amplio, para él un dj necesita crear un sonido que lo identifique, la práctica constante también puede hacer posible que algún promotor o agencia ayude a “entrar a las grandes ligas”.
“Hay que tener un amplio amor por la música, respetar cada estilo que haya existido, conocerlo, entender su evolución; eso si de verdad te interesa hacer de tu pasatiempo una profesión”, dice Jes Hernández.
Hernández ha colaborado en varias ocasiones con el también dj Rogelio Bailleres, ambos son exponentes del house, género englobado en la música electrónica que tiene ecos de la música disco, el funk y el soul.
Les ha tocado correr con la mala suerte de que, entre los escuchas porteños que gustan de la electrónica, el suyo no sea el género que cuente con más adeptos, siendo la vertiente psycho-trance –caracterizada por los bajos fuertes y su melodía psicodélica- la que goza de gran popularidad en la zona.
“Me es aburrido saber que eso es lo que vas a escuchar al antro, usualmente las buenas propuestas son difíciles de comprender por mayorías afectadas por el mass media,y muchas de esas buenas opciones se encuentran en una habitación tocando desde sus laptops, otros en fiestas con tornas en las que hacen bailar a sus amigos ”, comenta Bailleres.
A falta de foros y lugares para la expresión del género electrónico, viene otro gran problema: dónde pinchar discos. Los dos dj’s han tenido que lidiar con la búsqueda de un sitio estable en donde se les permita presentarse.
A decir de Rogelio Bailleres, nunca falta gente con visión que toma el riesgo de exponer algo nuevo y diferente, sin embargo explica que ha decido presentar solamente para fiestas privadas o exclusivas, lo cual le ha traído grandes satisfacciones.
“La hago de diyei un rato y otro rato interpreto mis canciones en vivo, es divertido, dinámico y diferente a lo cotidiano”.
No obstante el panorama poco alentador, el gusto por su profesión permanece. “Ser dj es la magia que representa para mí compartir momentos especiales a través de los sonidos, observar cómo la música afecta los sentidos de un grupo de personas y nos lleva a vivir las mismas sensaciones en comunidad”, dice Jes Hernández.
Roberto González